El Nuevo Orden Internacional: Trump vs. Zelensky y la Batalla por la Configuración del mundo Post-Occidental

La reciente reunión entre el presidente Donald Trump y el presidente ucraniano Volodimir Zelensky no fue solo un desastroso evento diplomático, fue un hito en la historia geopolítica que evidencia el cambio de paradigma en las relaciones internacionales. Este encuentro marcó la ruptura definitiva del unipolarismo liderado por Estados Unidos y la consolidación de un nuevo orden multipolar, donde EE.UU., Rusia y China emergen como los principales arquitectos de la política global.
A su vez, este choque es el reflejo de una batalla ideológica, donde el globalismo y el nacionalismo se disputan el control del futuro de Occidente. Europa, con la Unión Europea a la cabeza, representa el modelo globalista que apuesta por la hegemonía de organismos internacionales, la eliminación de fronteras y la imposición de ideologías progresistas. Trump, en cambio, defiende un modelo nacionalista, basado en la soberanía, la seguridad y la independencia de cada nación frente a los poderes supranacionales.
El desenlace de esta lucha determinará el futuro del mundo. Si el globalismo prevalece, veremos un planeta dominado por una élite tecnocrática. Si el nacionalismo liderado por Trump triunfa, el mundo regresará a un sistema de equilibrio de poder, donde las naciones podrán decidir su destino sin imposiciones externas.
Estamos en presencia del fin del unipolarismo donde Estados Unidos ya no quiere ser más el Policía del Mundo. Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos ha sido el garante de la seguridad global, interviniendo militarmente en cada conflicto de importancia estratégica. Sin embargo, la reunión entre Trump y Zelensky marcó el punto de quiebre definitivo de esta doctrina. Estados Unidos ya no está interesado en sostener su influencia en Europa ni en continuar financiando la guerra en Ucrania. Su objetivo ahora es enfocarse en el Indo-Pacífico y contener a China.
¿Cuáles son los Factores Claves de este posible Nuevo Orden Mundial?
En primer lugar, Estados Unidos abandona a Ucrania y pacta con Rusia: La contención de la Unión Soviética tras la Segunda Guerra Mundial terminó en 1991, pero Europa siguió dependiendo de EE.UU. Trump cambia la ecuación y deja claro que Ucrania no es un interés prioritario, algo que tengo 3 años diciendo en mis articulos. En segundo lugar, el Indo-Pacífico se convierte en la prioridad geopolítica de EE.UU.: La nueva estrategia militar estadounidense se centra en la contención de China, mediante una alianza con Taiwán, Japón, Corea del Sur y Australia, asegurando el control del Mar del Sur de China y el Estrecho de Malaca. En tercer lugar, Europa queda sola en su defensa y protección: La UE y la OTAN ahora dependerían de su propio financiamiento y capacidad militar. Esto explica los planes de aumento del gasto militar en los 27 países de la UE y el creciente rearmamento de Alemania y Francia. En cuarto lugar, Ucrania debe redefinir su estrategia: Sin el respaldo incondicional de EE.UU., queda por ver si Europa tomará el liderazgo en su apoyo a Ucrania o si buscará una negociación con Rusia, por ahora observo que algunos dirigentes europeos insisten en seguir la guerra sin tener conciencia que es imposible ganar la guerra en Ucrania y que la prolongación del conflicto terminará de debilitar la economía y capacidades de Europa. En quinto lugar, La rivalidad global ya no es solo militar, sino también económica y veremos una intensificación de la competencia en inteligencia artificial, tecnología espacial y ciberseguridad. Resalta en este nuevo orden un debilitamiento del derecho internacional: En este nuevo orden, la fuerza prima sobre la diplomacia, lo que erosiona organismos como la ONU y la OMC. Es un mundo dividido en esferas de influencia: Estados Unidos, China y Rusia serán los principales actores, seguidos por potencias menores como India y Europa. América Latina, África y Medio Oriente permanecerán como actores secundarios, afectados por los cambios globales, pero sin influencia real en la toma de decisiones.
Este reajuste de poder generará incertidumbre, pero también abre una nueva etapa donde el globalismo pierde terreno y el nacionalismo resurge.
Sin embargo, lo más llamativo es que en medio de esa reconfiguración a un mundo multipolar presenciamos una lucha entre el Globalismo y el Nacionalismo. El enfrentamiento entre Trump y Zelensky no es solo un conflicto entre dos líderes y sus egos, sino la representación de la batalla ideológica entre el globalismo y el nacionalismo. ¿Pero qué defiende y representa cada uno? El Globalismo es representado por Zelensky como peón de Europa, que aboga por más poder para organismos supranacionales como la ONU, la OTAN y la UE. El globalismo empuja hacia la creación de un único poder mundial dirigido por tecnócratas y miembros de las elites económicas del mundo, que promueven la adopción de ideologías progresistas como el feminismo radical, la teoría crítica racial y la ideología de género, para debilitar los valores tradicionales occidentales incluyendo la noción de nación y la identidad nacional tratando de crear un humano universal y globalizado pero homogéneo destruyendo la diversidad y la diferencia. Los globalistas son los grandes partidarios del intervencionismo militar y económico, bajo la excusa de «proteger la democracia». Por su parte Trump representa el resurgimiento del nacionalismo donde lo importante es la soberanía nacional y la protección de los intereses internos sin interferencias extranjeras, el rechazo a la agenda globalista, restauración de la identidad nacional y valores tradicionales, y el fin de las guerras innecesarias, apostando por la diplomacia y el fortalecimiento económico. El vencedor de esta contienda decidirá el destino del mundo. Si el globalismo se impone, las naciones y los seres humanos perderán su independencia. Si el nacionalismo de Trump prevalece, cada país recuperará el control de su propio futuro y mantendrá su identidad. En esta lucha, resalta que el globalismo históricamente ha promovido el intervencionismo, arrastrando a Occidente a guerras inútiles. Trump, en cambio, propone una estrategia pragmática: estabilidad y orden a través del equilibrio de poder.
Desde mi óptica, considero que Trump representa la última oportunidad para la paz y la prosperidad del mundo. Mientras Europa y las élites progresistas impulsan la guerra y la censura ideológica, Trump plantea un camino distinto, uno que conlleva del fin de la guerra en Ucrania mediante un acuerdo con Rusia. Trump representa la protección de EE.UU frente al globalismo, la restauración de su identidad nacional y la priorización de la economía y la seguridad interna; de esta forma los Estados Unidos dejaría de ser el policía del mundo con la responsabilidad y el costo económico que ello conlleva, que se tradujo en innumerables intervenciones extranjeras. En este momento, Trump es la única alternativa viable para evitar una crisis internacional descontrolada y restaurar la estabilidad global.
En conclusión, estamos presenciando una batalla histórica decisiva donde la reunión entre Trump y Zelensky confirmó el fin del dominio globalista y el reconocimiento de la existencia en la actualidad de un orden multipolar.
Afortunadamente, el globalismo está perdiendo la batalla, ya que el nacionalismo está resurgiendo como la alternativa para restaurar el equilibrio de poder. El destino del mundo está en juego, y yo apuesto por un futuro de soberanía y libertad, y no por un mundo dominado por una élite tecnocrática que nadie vota y que tiene sus propios intereses y agenda.
Emir Moros Adams 3 de marzo 2025
Internacionalista, Exdiplomático, Experto petrolero y en comercio internacional, Profesor de la UCV, Dr. en Ciencias Políticas, Especialista en Derecho y Política Internacional.