El tema de la guerra en Ucrania sigue despertando mucho interés, en ese sentido, mi artículo de la semana pasada sobre el fin del mundo unipolar generó muchos comentarios, reflexiones y críticas. Una de las cuales me llevó a realizar un alcance a ese artículo y despejar cualquier duda que haya podido dejar y ser interpretado erróneamente.
Mi interés con ese artículo era mostrar que la actual crisis de Ucrania tiene más de dos décadas gestándose y que es resultado, en parte, de una política exterior errada por parte de los Estados Unidos, al estar aplicando para su toma de decisiones, una teoría inadecuada (idealista) a una visión errada de la realidad internacional actual. El Propósito del artículo era llamar a la reflexión sobre los instrumentos de análisis que se están utilizando para tomar decisiones y el error en la visión actual de las relaciones internacionales de los Estados Unidos, al considerar que vivimos en un mundo unipolar. Ese mundo unipolar ya no existe, sino uno multipolar y en función de ello es que deben conducirse los gobiernos, identificar las prioridades o intereses nacionales y en atención a ello, tomarse las decisiones más adecuadas para sus países.
Como analista político y ciudadano del mundo, mi mayor deseo es el establecimiento de un sistema internacional estable, un mundo de paz, poder vivir en “un Estado Unidos de América” cada día más próspero, seguro y estable; por ello, mi artículo es un llamado a la reflexión y no una crítica a Estados Unidos, maravilloso país al que tanto debo. La utilización por parte de los Estados Unidos del modelo de liberalismo hegemónico desde 1996 como guía para conducir su política exterior, explica en parte la actual guerra en Ucrania y está representando un peligro para su estabilidad y para su futuro, ya que su implementación le expone a los peligros de la guerra, la radicalización de sus enemigos e incurrir en gastos militares y de defensa extraordinarios, los cuales terminamos pagando nosotros con nuestros impuestos o indirectamente, a través de la inflación,
con la emisión de dinero inorgánico.
Varios colegas me comentaron que en mi artículo parecía defender la posición de Rusia al invadir Ucrania en detrimento de la posición de los Estados Unidos. Les aclaré, que en ningún momento estaba defendiendo la posición de Rusia, sino simplemente pretendía explicar la raíz y lógica geopolítica y geoestratégica para la decisión y comportamiento de Putin, de ir una guerra contra Ucrania, que no es otra que defender la existencia de Rusia como nación. Les puse como ejemplo lo que hipotéticamente posiblemente los Estados Unidos haría si México informara un día al mundo, que había establecido una alianza con China, y que había decidido construir una base militar para albergar 40 mil soldados chinos y
emplazar sistemas misilísticos convencionales y nucleares en su frontera norte. Básicamente, los Estados Unidos harían lo mismo que hicieron en Cuba en 1962, utilizar todos los medios posibles para evitar el peligro, incluyendo posibles ataques preventivos, una invasión, sanciones económicas y de ser necesario, ir a una guerra con México,si el peligro es inminente y en el peor escenario, realizar un ataque nuclear a México y a China. Esto no es una novedad, esto ya sucedió en el pasado durante la crisis de los cohetes de 1962. Parto del principio que Ucrania no representa un interés vital ni una prioridad para la política exterior de los Estados Unidos y para validar mi posición utilizare un símil; Como analista y también como profesor universitario hago uso de símiles con situaciones de la vida cotidiana para ilustrar y hacer más comprensible mi planteamiento. Así, por ejemplo, al intentar explicar cómo debe un país definir sus intereses y sus prioridades en política exterior, podríamos intentar ver a la comunidad internacional como una ciudad donde existen muchas urbanizaciones con muchas casas, donde conviven todo tipo de familias con gustos y visiones algunas similares y otras totalmente distintas. Siendo los Estados Unidos la casa más prospera, rica y mejor armada de esta urbanización (continente americano), su interés prioritario debería ser (en lo posible) tener vecinos estables, que compartan sus valores y visión del mundo, es decir, que la prioridad debería ser América Latina, región cada día más inestable económicamente y con países socialistas abiertamente contrarios a los Estados Unidos. En ese mismo orden de ideas, su política exterior debería estar enfocada en invitar a los vecinos de la urbanización a charlar a su casa, buscar realizar negocios conjuntamente con ellos y de ser necesario, darles la opción de suministrarles instrumentos para su defensa, de manera que, si el día de mañana se presenta algún peligro para la urbanización, pueda contar con la ayuda de sus vecinos. Después, de tener organizada su urbanización se podría acercar a una urbanización cercana (Europa) que sería la siguiente prioridad, segunda en la escala y así acercarse cada urbanización dependiendo de su cercanía, recursos y potenciales peligros formarían parte de esa escala. Partiendo de esa premisa y del hecho económico que los recursos son limitados, seria poco lógico propiciar y hacerse parte en un conflicto en una urbanización que está muy lejos de la casa y a cuyos habitantes desconozco. Los recursos que asigna los Estados Unidos en Ucrania, no solo generan un mayor déficit en las finanzas del país, sino que también limitan los recursos disponibles para los peligros reales que se encuentran a pocas millas de distancia. Descarnadamente, puedo decir que hacerse parte de un conflicto a miles de kilómetros de distancia con un país con el que no se comparten intereses comunes y con una cultura diferente, no es lógico en un análisis costo beneficio, ya que lo que suceda en Ucrania no representa ningún elemento de interés estratégico para los Estados Unidos ya que no afecta su seguridad ni su existencia como nación. Sin embargo, el resultado de un escalamiento de esa guerra si puede afectar su seguridad y existencia. Un ejercicio que puede hacer el lector para entender cuáles deberían ser las prioridades para un país en política exterior, es pensar como afecta su vida diaria o como se vincula su vida con lo que sucede en ese otro país, en este caso pensemos en Ucrania, excluyamos consideraciones morales, sentimentales, religiosas y jurídicas y hagámonos las siguientes preguntas: ¿Cuántos ucranianos conozco? ¿Qué productos ucranianos conozco? ¿Qué productos ucranianos consumo? ¿Cuántos familiares tengo en Ucrania? ¿Cuánto de mi ingreso corresponde a operaciones comerciales con Ucrania? ¿Qué religión practican en Ucrania? ¿Iría yo o enviaría a un hijo mío a luchar para defender Ucrania? ¿He viajado a Ucrania en algún momento de mi vida?. Este ejercicio se puede complementar con un análisis del intercambio comercial entre los Estados Unidos y Ucrania, para conocer la importancia de este comercio para el país. Según cifras de la OCDE, en el 2020 Ucrania importó 2.16 mil millones de dólares de los Estados Unidos y exportó 1.11 mil millones de dólares, lo que en total suma 3.27 mil millones de dólares. Este intercambio representa un 0.09 % del volumen total de intercambio de los Estados Unidos con el mundo.
Una vez comprendido el tema de la definición de los intereses prioritarios de los Estados Unidos y la existencia de un mundo multipolar, un actor racional apuntaría a la generación de alianzas con el o los actores con quien tenga más intereses comunes y en este caso, los Estados Unidos tienen más puntos en común con Rusia que con China. Culturalmente estamos más cerca de Rusia que de China y, por otro lado, Rusia no es un competidor por el liderazgo económico y comercial de los Estados Unidos. Haciendo una comparativa de la importancia del comercio entre los Estados Unidos y Rusia, encontramos que el intercambio entre ambas naciones es seis veces el intercambio con Ucrania, alcanzado 0.54% del comercio total de los Estados Unidos.
Por ello llame en mi artículo anterior a la reflexión del valor agregado que pudo haber representado para los Estados Unidos el haber realizado un acercamiento a Rusia luego de la caída la Unión Soviética, para generar una alianza con esta potencia y de esta manera de balancear el avance de China a nivel económico y militar, que ya era evidente en ese momento. Como les decía a mis colegas, tal vez el hecho de ser tan directo y frontal en mi análisis sobre la realidad de los Estados Unidos actualmente, los llevó a asumir que estaba defendiendo la posición de Putin y de
Rusia, algo totalmente alejado la realidad. Considero a los Estados Unidos como el último bastión de los ideales de libertad, progreso y desarrollo
personal, una sociedad que valoro, respeto y por ello apuesto a su éxito. Los Estados Unidos cohesionado, fuerte, estable y próspero es lo mejor que le puede suceder a la humanidad y al futuro del mundo. Mi artículo plantea una visión de un problema desde un punto de vista analítico y racional, no sentimental ni moral, con los instrumentos y conocimientos que como profesional en el área de las relaciones internacionales poseo.
Planteo la necesidad de un acercamiento de los Estados Unidos a Rusia, muy difícil en plena guerra en Ucrania por supuesto, de manera de preparar una alianza que allane el terreno para el momento cada día más cercano del ascenso de China como primera potencia mundial económica del mundo y su creciente capacidad militar. Hay una realidad y es que no existe en el mundo un país con una capacidad de
producción industrial como China y una alianza de los Estados Unidos – Rusia podría balancear ese creciente poder y potencial peligro futuro.
Si bien China no cuenta en este momento con el armamento que posee Rusia y los Estados Unidos, con los recursos económicos y la capacidad industria que posee, China tiene la posibilidad de crear el ejército, la flota de aviones de combate y de portaaviones más grande del mundo, y posiblemente una capacidad nuclear igual a la de los Estados Unidos en muy corto plazo. Mi artículo llama a identificar a los posibles y reales enemigos de Los Estados Unidos y quiénes podrían ser sus potenciales amigos y aliado, lo cual pasa por el hecho que esta gran nación asuma que ya no estamos en un mundo unipolar sino nuevamente estamos ante un mundo multipolar. En un mundo multipolar se apunta a la conformación de alianzas para mantener un equilibrio de fuerzas. En este momento, la guerra en Ucrania está creando y fortaleciendo una alianza entre China y Rusia, quienes de forma conjunta tienen una capacidad de infringir un daño inmenso a occidente y considero que si bien los Estados Unidos por sí solo podrían hacerle frente a esa alianza, ello le acarrearía sufrir grandes pérdidas. Yo le pedí a algunos colegas que me explicaran el interés estratégico de la presencia de los Estados Unidos en Ucrania y la necesidad de expandir la OTAN, sin acudir a consideraciones sentimentales, morales o humanistas y no pudieron darme una explicación convincente, ya que volvían a recurrir a consideraciones
subjetivas.
En mi conversación con ellos, hice un recuento histórico sobre el origen de la OTAN. Organización que nació para contraponerse a la Unión Soviética y sus países satélites y que motivó casi inmediatamente la creación del Pacto de Varsovia. Luego de la caída de la Unión Soviética y desaparición del Pacto de Varsovia, la existencia de la OTAN no tenía mayor sentido y si bien se pudiera aceptar que siguiera existiendo, no tenía mucha lógica adoptar como política la inclusión de todos los países ex soviético. Por supuesto, se puede entender que esos países ingresen a la Unión Europea por un tema económico y un tema comercial, lo cual puede ser ventajoso para la unión para aumentar esos mercados, pero la inclusión de todos estos países en la OTAN realmente no le aporta mayor seguridad a Europa ni a los Estados Unidos. Mas bien termina siendo un elemento de discordia para Rusia que se siente agredida y amenazada y eso nos lleva nuevamente a que el interés actual de Rusia es preservar su existencia como nación y evitar que sus enemigos puedan poner tropas en su frontera y afectar su seguridad.Cualquier gran potencia que vea a su existencia como nación en peligro, va actuar con todos los medios a su disposición y sin ningún tipo de límites morales o jurídicos posibles incluyendo el uso de armas nucleares.
Basta con ver las noticias que hay sobre este conflicto en Ucrania para preocuparse por su potencial de escalar ya que aún cuando los países de la OTAN no están participando directamente en la guerra, el volumen de armas que están suministrando la OTAN a Ucrania puede llevar tarde o temprano a un ataque al territorio de algún miembro de la OTAN por parte de Rusia y de esta manera crear una guerra entre la
OTAN, los Estados Unidos y Rusia. El potencial que este conflicto escape de control es inminente, sin embargo, los medios de comunicación
y las redes sociales parecieran minimizar el riesgo que representa este conflicto innecesario.Ya el Presidente de Ucrania manifestó hace poco, la idea de desistir en el proceso de adherirse a la OTAN, y me pregunto, ¿por qué no realizo esa afirmación hace dos meses o antes?, posiblemente eso habría representado el que no se iniciara esta guerra, pero pareciera que hay actores apostando a este caos desde hace mucho tiempo.
Mi preocupación es que estamos un peligro real, pues la guerra en Ucrania es una realidad, los muertos son reales y el escalamiento del conflicto está a la vuelta de la esquina. Anteayer el exjefe de Seguridad Nacional de Reino Unido, Lord Ricketts, afirmaba que las fuerzas de Putin estaban «cada vez más desesperadas por sofocar el flujo de armas» y que un intento por evitar el flujo de armas a Ucrania desde países de la OTAN, representa un peligro que implementado pudiera llevar a la OTAN y a Rusia a una guerra frontal. Esta guerra es la receta perfecta de un coctel explosivo, que puede activarse en cualquier momento por cualquier variable que se escape de control, y de ser así, la vida como la conocemos actualmente puede cambiar para siempre.
Para finalizar, es importante saber que en el análisis de las relaciones internacionales también se valora el elemento cultural de las sociedades y el psicológico de los lideres, ya que estas consideraciones también afectan las decisiones que se tomen;son elementos subjetivos pero que tienden a influir en las decisiones finales. Hago este comentario ya que observo que muchos analistas consideran que Ucrania puede ganar esta guerra y allí es donde se debe conocer la idiosincrasia rusa, donde en un escenario de posible perdida de la guerra, Rusia utilizará cualquier armamento existente para ganar. No es descabellado pensar que Rusia convierta en polvo cada ciudad ucraniana si es necesario para ganar la guerra, así como tampoco es descartable que realice un ataque con armas nucleares tácticas para ganar la guerra de ser necesario, ante lo cual quedará ver cuál sería la reacción de la comunidad internacional al respecto. Para nosotros los occidentales, es más sencillo retroceder y asumir una perdida, pero para Rusia, pueblo históricamente sufrido y muy nacionalista con un carácter inquebrantable, es muy difícil rendirse y dar vuelta atrás; allí radica el peligro para el resto del mundo. Nosotros en occidente estamos apostando porque las sanciones a Rusia y las grandes pérdidas militares en el terreno haga a Rusia desistir de la guerra; sin embargo, yo dudo que su postura cambie ya que cualquier consideración económica o perdida humana nunca será más importante que garantizar la existencia de la nación. Aún, a pesar de mantener una visión realista de las relaciones internacionales, mantengo mi esperanza que consideraciones idealistas como la paz mundial, el multilateralismo, el respeto de los derechos humanos y el fin de la guerra como medio de solución de controversias, algún día sean posibles; sin embargo, frente a la actual crisis mundial, en la búsqueda de lograr una solución satisfactoria para todos, debemos usar los lentes correctos para ver y entender la realidad.
Emir Moros Adams 4.12.2022
Internacionalista, Exdiplomático, Experto petrolero y en comercio internacional, Profesor de la UCV, Dr.
en Ciencias Políticas, Especialista en Derecho y Política Internacional.
